La Odisea en Odysseus y Odissey
El mundo del séptimo arte: noticias, anécdotas, biografías (actores, directores,...),..., y, cómo no, los últimos estrenos cinematográficos.
Nicolas Cage ha dado un giro radical a su imagen por exigencias del guión. Su nueva película 'The Sorcerer's Apprentice', un filme donde da vida a un brujo bueno es la razón de este cambio. La cinta, que será estrenada el 16 de julio de 2010, ha sido rodada en diferentes localizaciones de Nueva York (Estados Unidos) y en ella, Cage comparte escenas con Jay Baruchel, Alfred Molina y Teresa Palmer. La película cuenta con el guión de Matt Lopez ('Bedtime stories') y narra la historia de un brujo (Cage) que deja el trabajo en manos de su joven aprendiz (Baruchel), el cual se meterá en numerosos problemas para crear una historia llena de magia.
El actor, director, guionista, productor estadounidense Paul Newman ha fallecido hoy en los Estados Unidos a los 83 años de edad. Enfermo de cáncer de pulmón, en agosto pasado había abandonado el hospital, donde se sometía a un ciclo de quimioterapia -sin resultados positivos-, porque quería pasar sus últimos días en su casa con su esposa Joanne Woodward y sus hijas.
El coche fantástico regresa hoy a la televisión estadounidense con nuevos protagonistas y una versión mejorada del fantástico coche KITT, que irá equipado con lo último en nanotecnología.
Angelina Jolie le ha pedido algunos consejos a la actriz y directora de pornografía Tera Patrick, para su papel de 'Catwoman'. Y es que, al margen de ser buenas amigas, Angelina cree que Tera tiene también grandes ideas para interpretar a la villana de la siguiente película de Batman.
Siete años después del segundo episodio y tras casi una década desde que en el año 1999 se estrenara La Momia original -como respuesta adaptada a los nuevos tiempos del arqueólogo-héroe que bordase Harrison Ford con su inigualable Indiana Jones. Más efectos digitales, más bromas adaptadas a todos los públicos y un héroe, Rick OConnell, mucho más tontorrón-, Brendan Fraser vuelve a protagonizar esta saga, en la que esta vez deberá enfrentarse al resucitado emperador Han -interpretado por Jet Li- en un cuento épico que empieza en las tumbas de la antigua China y acaba en las heladas cimas del Himalaya, pasando por las iluminadas calles del Shangai de la posguerra.
Rob Cohen, director de 'A todo gas', 'Triple X' o 'Pánico en el túnel' es el realizador de la cinta, en lo que supone su primer trabajo para una saga que, con sus dos entregas anteriores, recaudó más de 800 millones de dólares en las taquillas de todo el mundo. Y como ya ocurriera en el más reciente y prescindible episodio de Indiana Jones, el aventurero protagonista está acompañado por toda su prole: su hijo Alex (Luke Ford) y su esposa (Maria Bello), le ayudan a detener a una momia que, tras más de 2.ooo años 'dormida' a causa de una maldición, regresa con la intención de someter al mundo.
En la primera película de la serie el entretenimiento estaba servido gracias a una aceptable base en el aspecto argumental y a una gran dirección que supo hacer buenos gags visuales. Sin embargo, en la segunda parte, El regreso de la momia, ya se le comenzaron a ver carencias a la historia: un desfasado uso de efectos especiales sobre una poco cuidada escritura terminaron por desgastar antes de tiempo a este nuevo héroe que prometía bastante más. Pero ya, en esta tercera entrega, se terminan de poner al descubierto las debilidades de esta aventura, unos defectos que no le son propios y acusa por lo general el cine de aventuras de hoy día: al desfase de efectos se le suma la acumulación desordenada de secuencias de acción y una serie de bromas metidas con calzador preparadas para conquistar, sin mucho esfuerzo y de manera un poco tonta, al gran grueso del público asistente a la sala de cine.
Al igual que en las anteriores entregas, la historia épica se envuelve de mucha acción y una avalancha de efectos especiales tremebunda. Aunque sin muchas novedades, el desparpajo de Brendan Fraser, la presencia de Maria Bello y la clave autoparódica de la película ayudan a que ésta logre su único objetivo: entretener. Que no está mal pero esta nueva entrega de La Momia exhibe más que nunca su mal mezclado cocktail de lo que en esta ocasión son problemas de familia y una acción desbordada e indigesta basada en el más es más. Brendan Fraser y Maria Bello –que sustituye a Rachel Weitz ya que lamentablemente no aceptó el papel (¿le asustaría el guión?)- interpretan a Rick y Evelyn O’Connell, unos retirados padres de familia que se reúnen con su hijo Alex, Luke Ford, en China y cruzan sus misiones en tierras orientales mientras intentan solucionar sus diferencias paternofiliales.
Lo que intenta ofrecer el largometraje no se aleja mucho de las pretensiones de sus dos antecesoras, pero ésta vez no lo logran ni por asomo. La casualidad rige el avance de la trama. Demasiada confrontación con la lógica resta interés a lo que se nos está contando. Además, las limitaciones son las que dan emoción al asunto y no los recursos estrambóticos de los que aquí tiran los personajes: Yetis, capacidades demasiado increíbles y una suerte que ya la quisieran infinitamente más pequeña muchos para sí. Un ejercicio, en definitiva, hecho para la exhibición de unos efectos especiales desmesurados y no para el desarrollo de una buena historia. Puro lenguaje de videojuego. Nada más. A la altura de El rey escorpión, probablemente. Nula química entre Brendan y Maria Bello (sus primeros minutos en pantalla son ridículos, intentando ocultar el hecho de que no saben ni cómo moverse ni cómo comportarse dentro de unos respectivos personajes que no evolucionan.) Intrascendente película, una lástima.
Seis años después del fin de la serie televisiva llega a la pantalla grande el segundo largometraje de Expediente X, un trabajo mucho más calmado en comparación con las tribulaciones que los agentes Mulder y Scully sufrieron en el primer filme. No obstante este nuevo capítulo tiene poco de paranormal, salvo por un sacerdote que tiene visiones, y se apega a la realidad pura y dura con un caso de desaparición de jóvenes más en consonancia con productos tipo CSI. Varias mujeres desaparecen en una población rural de Virginia. El sacerdote a partir de sus "visiones" mandará a la policía a un lugar concreto, donde encontrarán una serie de fosas con cuerpos humanos congelados que parece ser un experimento médico secreto y que puede tener relación con las mujeres desaparecidas... Para resolver el caso, el FBI recluta de nuevo a Fox Mulder, ya retirado y centrado en recopilar casos extraños que va recortando de las páginas de los diarios; y a Scully, que con el paso del tiempo se ha centrado más en su labor como médica en un hospital.
Toda la película es una forzada resurrección de una historia de la que ya se sacó todo el jugo posible. Hasta la aparición de su antiguo jefe, Skinner, resulta un golpe de efecto totalmente innecesario. De esta forma tenemos ante nosotros un producto realizado con corrección pero nada más allá de un telefilme, un episodio alargado con muy pocos alicientes, la verdad, y que no se encuentra entre las mejores historias que han dado de sí sus fructíferas nueve temporadas en TV (al menos las siete primeras hasta que David Duchovny decidió marcharse). Dirigida por el propio creador de la serie, Chris Carter, una nueva adaptación cinematográfica que se puede ver de forma independiente, sin necesidad de estar familiarizado con la popular serie televisiva pero una película mucho más recomendada para fans, que aún con todo se sentirán decepcionados con el resultado final, una suerte de caso sin ninguna sorpresa reseñable, pero eso sí, con los típicos enfrentamientos entre la lógica, encarnada en Scully, y la creencia ciega de Mulder pero donde éste pierde su condición crédula en pos de una testarudez inasumible, y donde Scully no acaba comprendiendo nada y, como jamás antes había sucedido, intenta justificar un racionalismo que es, en este caso, adecuado, ya que no hay nada en lo que creer. Carter pretende que el espectador crea a pies juntillas lo que le propone en la cinta, es decir, que el padre Joe tiene dotes adivinatorias, pero no pone al alcance del espectador argumentos convincentes ni reseñables: todo debe basarse en la fe. Eso sí, Expediente X sigue contando con una espléndida fotografía y una primorosa banda sonora.
Al final Arnold Schwarzenegger no hará otra vez de T-800 en 'Terminator Salvation: The Future Begins', la cuarta parte de la conocida saga sobre la guerra entre cyborgs y humanos. Con el filme ya en plena producción, se afirma que el culturista, también austriaco, Roland Kickinger será el sustituro de 'Arnie' en la película, dirigida por McG y protagonizada, entre otros, por Christian Bale (Batman). Pero, ¿quién es Kickinger?
Hancock tiene una fuerza sobrehumana, puede volar y es inmune a las balas, pero también tiene muy malos modales y cada vez que combate el crimen crea más desperfectos que los propios delincuentes. Vive como un vagabundo y la gente le tiene más desprecio que admiración. Sin embargo, su vida puede cambiar cuando salva la de un idealista que se empeña en reformarle. La cinta está dirigida por el actor y director neoyorquino Peter Berg (La sombra del reino, Very Bad Things). Junto a Will Smith están presentes también en el reparto Charlize Theron (La maldición del escorpión de Jade) y Jason Bateman (Ases calientes).
Lo que veis que promete el tráiler de Hancock: una revisión del concepto de superhéroe y un giro argumental al ya profundamente manido discurso de lo que hoy debe ser considerado como todo un subgénero; la película no lo ofrece. Reconsiderar algunos supuestos escenográficos y narrativos del género, reducir las escenas de acción en la película, humanizar al héroe y convertir los intersticios narrativos en la verdadera esencia de su adaptación, con una vocación algo menos espectacular y aerodinámica de lo que suele ser habitual en este tipo de largometrajes: no, no lo busquéis. No es, por supuesto, 'El Protegido', ni siquiera la más reciente y mejor 'Iron Man'. Parece que Hancock puede seguir esta senda seductora. Ya de por sí, el hecho de que se trate de un héroe creado de la nada daba carta blanca a Universal para moldearlo a su entero antojo, sin restricciones de ningún tipo. Pero las borracheras que se pilla el héroe a lo largo del metraje a base de güisqui barato, en realidad no son más que la excusa perfecta para narrar la historia de una previsible y desatinada redención, la que le transformará finalmente en un superhéroe ejemplar. Al cabo de diez minutos, Hancock se convierte en otro insufrible recetario de burdos efectos especiales infinitamente inferiores a los que adornan las aventuras de Spiderman, por ejemplo. Con todo, Will Smith no está nada mal en la actuación y si no eres exigente es más que probable que disfrutes de la película.
El escenario donde se ambienta el filme es la ciudad de Los Ángeles. Allí se desarrollan la mayoría de escenas de exteriores que se combinan con impresionantes decorados (el banco que sufre un atraco en la película es totalmente ficticio). Otras de las curiosidades que deparó el rodaje son las relacionadas con los efectos especiales. Los prestigiosos John Frazier y Jim Schwalm (responsables de los efectos especiales de Spider-Man 3) se encargan de conseguir, entre otras cosas, que Smith vuele a sólo cinco centímetros de suelo.
La historia fue escrita por Vincent Ngo en 1996, y así estuvo dando vueltas por Hollywood durante más de una década. Muchas veces quisieron rodarla, incluso diferentes directores de renombre tuvieron el guión en sus manos pero no la llevaron a buen puerto, entre ellos Tony Scott, Michael Mann, Jonathan Mostow, o Gabriele Muccino. El primer borrador del guión trataba de un niño de 12 años, y tenía por título 'Tonight, He Comes'. Fue Tony Scott quien primero se ocupó del guión de Ngo, pero no prosperó. Michael Mann lo retomó, pero lo dejó en favor de 'Miami Vice'. Después fue reescrito por Vince Gilligan y John August, pero ni de esa forma fue elegido para rodarse. En 2005 lo compró Columbia Pictures, y fue reescrito de nuevo por Gilligan. Pero otra vez fue dejado de lado y retomado por diversos productores hasta que Smith terminó el filme 'Soy leyenda'. Cuando Peter Berg se hizo cargo le gustó la historia, y la comparó con 'Leaving Las Vegas (1995)', y así fue que se volvió a reescribir el guión. El título cambió a John Hancock y luego sólo Hancock.
Por cierto, Hancock no viene solo a salvar los Estados Unidos, ¡por fin! un superhéroe a escala mundial, es por eso que no os sorprendáis si en algún momento del filme veis al superhéroe volando no solo con los colores de la bandera yanqui de fondo, sino con la de vuestro propio país (me refiero a España). ¿Solucionará la crisis económica brutal que le ha creado Zapatero a los españoles?