La fila de los mancos

El mundo del séptimo arte: noticias, anécdotas, biografías (actores, directores,...),..., y, cómo no, los últimos estrenos cinematográficos.


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viernes, mayo 18, 2007

Zodiac

Lo último de David Fincher (El club de la lucha, Seven) es un thriller que narra la controvertida y extenuante investigación de unos crímenes que aterrorizaron San Francisco (EE.UU.) en los años sesenta. El asesino en serie mandaba cartas firmadas con el nombre de Zodiac.
Al igual que ocurrió en la vida real, la película se centra en la búsqueda de la verdad a través de dos caminos paralelos: el que sigue la Policía, con el inspector al que da vida Mark Ruffalo (Todos los hombres del rey) a la cabeza, y el que siguen dos periodistas de un diario local, encarnados por Robert Downey Jr. (Chaplin) y Jake Gyllenhaal (Brokeback Mountain).
Sin necesidad de raros artificios narrativos, planos imposibles o ideas posmodernas. Tan sólo mirando a sus personajes a la altura de los ojos. Y sin pestañear. Porque Zodiac no es una ficción en la que regocijarse por un lapso de dos horas y veinte, sino la plasmación obsesiva de la obsesión por un caso nunca cerrado: el de un hombre que a finales de los sesenta mató al menos a cinco personas en el área de la Bahía de San Francisco y envió a los periódicos notas y críptogramas sobre sus crímenes.
Zodiac consiguió burlar a las autoridades y a los medios de comunicación de la época. Con un curioso método basado en macabras pistas y cartas enviadas a los periodistas más influyentes, el asesino de San Francisco supo darse popularidad y adquirió notoriedad a medida que la cifra de asesinatos y ataques aumentaba. Zodiac consiguió convertirse en un fenómeno mediático a través del cual muchos ciudadanos se identificaban como el asesino del Zodíaco y ansiaban hacerse con tal "título". La habilidad por zafarse de la policía y por salir en los medios de comunicación convirtieron a Zodiac en el asesino más temido a la vez que el más admirado de la historia de los Estados Unidos.
En esta suerte de laberinto el fin último es extraviarse más que encontrar la salida. Nos perdemos con el punto de vista adoptado, demasiado indefinido, si bien es cierto que entre los personajes que van tomando el testigo en el relato hay uno que permanece constante desde el inicio hasta el fin: Robert Graysmith. Este dibujante del San Francisco Chronicle escribió un par de libros sobre el caso, cuyo detallismo casi de orfebre ha sido sido trasferido por James Vanderbilt a un guión al que el director de Seven ha sabido adaptarse a la manera del Alan J. Pakula de Todos los hombres del presidente, de la que esta cinta es tan deudora.

Zodiac es mastodóntica y ambiciosa. Demasiado. Se pierde muchísima energía en detalles que sólo obstaculizan la fluidez del relato, mostrando trazas de esa cada vez más preocupante tendencia a pensar que la complejidad de una película es directamente proporcional a su calidad. Pero, no obstante, no se puede negar que estamos ante un cine hecho con enorme pasión y oficio en el que los destellos de genialidad se escapan por los cuatro costados, consiguiendo que con una sola frase (las que le lanza el alcoholizado periodista interpretado por Robert Downey Jr. al buenecillo de Jake Gyllenhaal), con una sola mirada -las del personaje de Chloë Sevigny, elemento humanizador del protagonista- haya mucha, muchísima más verdad que en dos horas del último taquillazo hollywoodiense. Y eso es un lujo del que muy pocos pueden presumir.
Gracias a su reparto de lujo, a una brillante dirección y al trabajo en el guión adaptado por James Vanderbitt, Zodiac es uno de los estrenos más esperados de la temporada que no defraudará a los seguidores de Fincher ni de sus tramas de suspense con impecables trazos de originalidad.