La fila de los mancos

El mundo del séptimo arte: noticias, anécdotas, biografías (actores, directores,...),..., y, cómo no, los últimos estrenos cinematográficos.


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domingo, noviembre 05, 2006

Bruce Lee sacude su leyenda

Fue durante muchos años el gran héroe en los cines de barrio de todo el mundo. Cuando empezaba a repartir patadas y puñetazos era una máquina imposible de parar, un ventilador humano que con sus mil brazos hacía crujir los huesos y lanzaba por los aires a grupos de pegajosos e incansables truhanes que a cada momento le circundaban. Sin embargo, sus películas destilaban importantes dosis de filosofía oriental que no todos entonces supieron apreciar. En esta ocasión no ha sido una película o un libro lo que le ha rescatado del olvido, sino un anuncio de BMW que, además, muestra su parte más sutil y espiritual. El popular spot, que está en todos los foros de internet y en las conversaciones de sobremesa, recoge un fragmento de la entrevista que realizó en una televisión canadiense, en 1971, después de aparecer en uno de los capítulos de la serie «Longstreet». El protagonista de la serie, un detective ciego, tras ser salvado por Lee de varios rufianes, le pide que le enseñé a pelear como él. Entre las primeras lecciones que le da se halla esa pequeña enseñanza, utilizando el símil del agua, que era cosecha del propio Lee.
«No es un dato muy conocido de su biografía, pero lo cierto es que estudió la carrera de Filosofía en Estados Unidos -comenta Marcos Ocaña, autor del libro «Bruce Lee, el hombre tras la leyenda»-. Sólo dejó los estudios en el último año porque se embarcó en la creación de una escuela de artes marciales... Él tenía una biblioteca con más de tres mil libros de Filosofía tanto Occidental como Oriental, y entre sus autores favoritos se encontraba Alan Watts, un filósofo que utilizaba muchas ejemplificaciones con el agua. Probablemente, la cita que se ha hecho ahora tan popular fue una creación de Lee para condensar algunas de las enseñanzas de los libros que leía.»
Según James Bishop, uno de los biógrafos americanos que mejor conoce la obra y milagros de Bruce Lee, «la entrevista en la que se basa el anuncio es el único documento en imágenes reales que queda sobre él, al margen de los personajes que interpretó para el cine. El hecho de que el spot haya llamado la atención no me sorprende. En el mismo vemos al hombre real expresando con sinceridad su filosofía de vida. Lee creía que todos los hombres estaban unidos en una hermandad universal y que todos nuestros mezquinos conflictos son el resultado de la inseguridad y la falta de autorrealización. La naturaleza esencial de la filosofía de Lee es el autodesarrollo, un intento de «maximizar» el propio potencial de cada uno en todas las áreas. Para hacerlo, él creía que el hombre tenía que ser adaptable y completamente honesto consigo mismo para alcanzar la verdad.»
Otro hecho poco conocido de su biografía es que Bruce Lee fue el argumentista de la popular serie de televisión «Kung Fu», que debería haber protagonizado. Sin embargo los productores no confiaron en él como Pequeño Saltamontes y en el último momento dieron el papel a David Carradine. «Para sacarse la espina, se volcó en el proyecto de «Operación Dragón», la que es posiblemente su mejor película -dice Marcos Ocaña-. En ella se encuentra la célebre escena en la que realiza una de sus enseñanzas mostrando un dedo a uno de sus alumnos».
Pero, ¿cómo una persona tan esencial no ponía reparos a protagonizar películas tan violentas como «Kárate a muerte en Bangkok» o «Furia oriental»? «Él utilizó sus películas como un vehículo para conseguir la atención del mundo, pero murió antes de poder articular la conexión que pretendía entre su filosofía y el gran público -asegura James Bishop-. De no haber muerto tan joven -en 1973 a los 32 años- hubiera sido un símbolo de la paz al estilo de John Lennon.»
Su muerte estuvo, como la de otras estrellas del celuloide, envuelta en mil conjeturas e hipótesis de lo más disparatado. Se oyó entonces, incluso, que le habían matado por las ondas negativas que le transmitió alguien en un extraño apretón de manos. Las leyendas acerca de su muerte aumentaron aún más cuando su hijo, Brandon Lee, también actor, murió accidentalmente en el rodaje del filme «El cuervo», de Alex Proyas. «Ese es, desgraciadamente, el tema estrella de su biografía. La gente se preguntaba cómo un gran atleta de las artes marciales pudo fallecer de la noche al día -comenta Marcos Ocaña-. Sin embargo, el informe del forense dijo que murió de un edema cerebral a causa de un analgésico que tomó y que le provocó una fuerte reacción alérgica. Su hijo murió a causa de un accidente. En una escena de «El cuervo» tenían que dispararle una bala de fogueo, pero alguien del equipo de armeros se equivocó al introducir la bala real que acabó matándole».
«Lo cierto es que hay bastantes preguntas sin respuesta en la muerte de Lee -opina Bishop-. Después de la misma hubo un intento por parte de un socio de Lee y de su propia mujer de oscurecer las circunstancias en que se produjo. A partir de ese momento surgieron muchas teorías en la línea de que su muerte fue algo más siniestro, pero no existen pruebas definitivas. Yo acepto la versión oficial acerca de una reacción alérgica por una medicación para el dolor de cabeza, aunque tiene también grandes sombras...».
Por encima de todas las conjeturas, sobrevuela el recuerdo de aquel ser ingrávido que parecía flotar en el aire, de un personaje que fue una leyenda de las artes marciales y que hoy, a través de la pequeña pantalla, nos lanza un mensaje que, curiosamente, ha conmovido a un mundo que parece vivir de espaldas a la espiritualidad.